Disposiciones GeneralesCapacidad Mental Legal
Section § 810
La ley establece que, en general, se presume que todas las personas son capaces de tomar sus propias decisiones, a menos que se demuestre lo contrario con pruebas. Incluso si alguien tiene un trastorno físico o mental, aún puede tener la capacidad de tomar decisiones legales y personales, como casarse o redactar un testamento.
Si un tribunal necesita decidir si alguien carece de la capacidad mental para comprender o realizar ciertas acciones, debe centrarse en pruebas específicas de deterioro mental, no solo en un diagnóstico de un trastorno.
Section § 811
Esta ley explica cómo se puede determinar que una persona carece de capacidad mental para ciertas acciones, como firmar contratos o tomar decisiones médicas. Requiere evidencia de un déficit en al menos una función mental, como el estado de alerta, el procesamiento de información, los procesos de pensamiento o el manejo del estado de ánimo, y demuestra cómo estos déficits se relacionan con su capacidad para tomar decisiones. El tribunal debe considerar cómo estos déficits afectan la comprensión de la persona sobre las consecuencias de sus acciones. Un trastorno mental o físico por sí solo no significa automáticamente que una persona carezca de capacidad. La ley solo se aplica a los procedimientos judiciales, no a las decisiones médicas rutinarias tomadas por los proveedores de atención médica fuera del tribunal.
Section § 812
Para tomar una decisión en California, una persona debe poder comunicar su elección y comprender varios aspectos clave. Esto incluye cualquier derecho o deber relacionado con la decisión, los efectos potenciales de la decisión sobre sí mismos y sobre otros, y los riesgos, beneficios y otras opciones disponibles. Se hacen excepciones si otras leyes, como las relacionadas con la capacidad testamentaria, disponen lo contrario.
Section § 813
Esta ley explica qué significa que alguien pueda dar consentimiento informado para un tratamiento médico. La persona debe ser capaz de comprender y responder inteligentemente a las preguntas sobre el tratamiento. Debe ser capaz de tomar decisiones mediante un proceso de pensamiento racional y comprender información clave sobre su condición, el tratamiento propuesto, sus riesgos y beneficios, y cualquier alternativa. Si una persona puede dar consentimiento informado, también tiene derecho a rechazar el tratamiento.